UNA
MIRADA HISTÓRICA Y HOLÍSTICA AL DESARROLLO DEL CAPITALISMO, LA CONFIGURACIÓN
DEL SUBDESARROLLO Y LA IMPLICACIÓN DE ESTE EN LA CRECIENTE DEUDA SOCIAL DE
AMERICA LATINA
*Lizbeth Alpargatero Ulloa
Politóloga
1 de abril de 2009
*Lizbeth Alpargatero Ulloa
Politóloga
1 de abril de 2009
Introducción
1.
El desarrollo
capitalista
1.1
El papel del
estado en el desarrollo capitalista. El papel del mercado en el desarrollo
capitalista
1.2
La configuración
de las relaciones de poder en el contexto internacional
1.3
Las soluciones a
las crisis económicas capitalistas y los paradigmas de la economía.
2.
El subdesarrollo
en América Latina: ¿Proceso de modernización inconcluso?¿modernidad
insuficiente?
2.1
el
subdesarrollo y las variables sistémicas
que lo alimentan
2.2
El mercado y el
Estado como paradigmas del desarrollo económico son insuficientes
3.
La deuda social
de los países subdesarrollados
3.1
la afectación del
gasto social según el paradigma económico imperante.
3.2
El surgimiento
del nuevo concepto de protección social: Capital humano.
Conclusión
INTRODUCCIÓN
E
|
l desarrollo del capitalismo fue
un proceso para las sociedades avanzadas de tipo lineal y progresivo. Los
países acumularon años de experiencia, aciertos y desaciertos en la
configuración de la sociedad moderna y capitalista. A medida que el capitalismo
avanzaba y se extendía, se encontraron y pusieron en marcha paradigmas
económicos que en sus contextos históricos políticos, económicos y sociales les
permitieron avanzar en el desarrollo; pero cuando estos paradigmas se agotaban,
nuevos modelos se imponían y continuaba
así el desarrollo de las fases del capitalismo.
Sin embargo, para las sociedades
aún en desarrollo, periféricas o simplemente subdesarrolladas, el tránsito por
la vía del progreso, la modernidad y la modernización lejos de ser lineal y
progresivo ha estado caracterizado por la disparidad, la hibridación, el
dualismo estructural y la configuración de relaciones de dependencia cada vez
más agudas, a medida que el capitalismo y el mercado avanza a fases
subsiguientes.
Para América latina el
subdesarrollo radicó en su débil inserción al mercado internacional; cuando el
capitalismo se encontraba en su fase comercial, posteriormente, con la fase del capitalismo financiero, América
latina profundiza las brechas entre los escasos logros de desarrollo y la
realidad inocultable de los enormes problemas derivados de la dependencia
económica y tecnológica.
Hoy en día, la región, algunos
países en mayor o menor medida, se encuentra sumida en el graves crisis
económicas, déficit fiscales, incrementos significativos de la deuda externa,
situaciones a las que se les suma una subyugación a las disposiciones de
Organismos Internacionales que conscientes de su posición de acreedores, dirigen e imponen recetarios de manejo de
política fiscal y monetaria, que continúan profundizando los problemas del
subdesarrollo y dependencia económica. Lo anterior, en detrimento del
desarrollo interno de los países, de la contracción excesiva del gasto social y
del desmonte de los derechos sociales y económicos paradójicamente adquiridos
en el marco de las tensiones generadas por el mismo capitalismo y que fueron
conquistas sociales que ahora parecen ser
eliminadas con el discurso de un nuevo paradigma de desarrollo y con la
promesa también de un nuevo paradigma de protección social.
En el presente ensayo me propongo
dar una mirada general a los elementos históricos que se creen más pertinentes
para analizar el subdesarrollo de América Latina y de esta manera entender la
implicación del neoliberalismo frente a la creciente deuda social. Esta mirada
necesariamente recoge los conceptos en relación mercado Estado y sociedad.
1.
El
desarrollo capitalista
La sociedad moderna capitalista se funda a partir
de una racionalidad económica específica,
que corresponde a la actividad de la producción de la riqueza de las
naciones. Trayendo a colación a Polanyi,
la sociedad moderna es una sociedad mercantil, en el sentido de que la
totalidad de la producción de la riqueza se realiza como producción de
mercancías. Este estatus lo tiene, la tierra, el trabajo y el capital, en tanto
objetos de intercambio, y se construye institucionalmente y en el marco de la
configuración de los Estados Nación como entes políticos y económicos.
Adam Smith padre de la economía moderna señalaba
que la riqueza de las sociedades dependía de la proporción de la sociedad que está
dedicada a la producción de riqueza, entendida esta como la producción de
bienes y más adelante servicios, y por otro lado, de la manera en que la
población desarrolla sus talentos, su capacidades, habilidades y destrezas en
el desarrollo y producción de la misma riqueza. En este sentido la sociedades
modernas surgen en el momento en que superan la producción de bienes y
servicios para la subsistencia y entran a la fase de productividad, esto es la
fase en la que el excedente de la producción se reinvierte para la creación de
mayor riqueza. De esta manera las
naciones modernas fueron avanzando en la división de trabajo, como forma de
organización social de la producción, generando con ello la movilidad de los
bienes, recursos, de los mismos hombres y de los conocimientos y saberes
adquiridos en la producción. Esta movilidad permitió el avance del progreso
técnico, el acceso a nuevos patrones de consumo por parte de la población y con
ello al aumento en la capacidad de ahorro. [1]
Este proceso que tiene su escenario de desarrollo
el taller[i],
no se da de manera armoniosa y equitativa. Al contrario, la sociedad moderna se
caracteriza por una relación marcada por la asimetría y la desigualdad, puesto
que el ingreso producido por las mercancías enunciadas tierra, capital y
trabajo, traducidas en renta, ganancia y producto, no se distribuyen de manera
equitativa y armoniosa. La sociedad moderna entonces tiene como elemento
estructurante la tensión social. Así las cosas el Estado moderno, no se
desarrolla solo a partir de una nueva forma de racionalidad económica, sino a
partir de cuatro elementos definitorios: el monopolio legítimo de la fuerza, el
monopolio de la justicia, monopolio de la tributación y la legitimidad política
de dichos monopolios.
1.1 El papel del Estado en el desarrollo
capitalista. El papel del mercado en el desarrollo capitalista
Sobre el
Estado
El Estado, en el marco del capitalismo define su papel a partir del control y manejo
de la tensión social, producida por el proceso de distribución de la riqueza y
de los ingresos, pero adicionalmente asume la provisión de bienes públicos. El deber
del ente estatal radica en la provisión de los mismos, mientras que el deber de
los ciudadanos, es el de pagar impuestos
por ellos. El Estado así se convierte en proveedor de Bienes políticos
(seguridad, justicia, etc,) bienes sociales y bienes de infraestructura, a
medida que el desarrollo y el progreso técnico se generaban por el aumento de
la productividad, el intercambio entre diferentes región, la movilidad del
capital, la expansión del comercio, la creación de la moneda y la división del
trabajo.
El Estado se funda en los principios del liberalismo
político y económico y en el marco de instituciones que facilitan el desarrollo
del capital y el desarrollo del individuo como actor racional del mercado y del
Estado. La maximización de los beneficios y la reducción de los costos se
constituyen en la premisa fundamental sobre la cual se desarrollo la
interacción social. La democracia asume dichas premisas y las materializa en
los derechos civiles y políticos, en los derechos sociales y económicos y mucho
más adelante en los derechos de tercera y cuarta generación.
Sobre el
mercado
El mercado es la esfera en donde los individuos
racionales maximizadores de sus beneficios venden sus mercancías, obtienen
máximas ganancias y esperan que todo lo producido sea vendido bajo el
presupuesto de un equilibrio, entre la oferta y la demanda. El mercado entonces se concentra en la
producción de bienes privados bajo la regulación proporcionada por la mano
invisible del mercado. En otras
palabras, el mercado es el mejor asignador de los recursos, el mayor beneficio
individual, conduce al mayor beneficio colectivo.
Un elemento adicional al
trabajador y su habilidad para la producción de bienes para la generación de
productividad en la sociedad moderna es
la organización del trabajo en un mismo tiempo y lugar de un conjunto de
trabajadores en un proceso de producción a partir de la especialización pero
bajo una sola dirección o gerencia. Este proceso generó una relación asimétrica
en el entendido de que la apropiación del excedente de producción no es para
los trabajadores de manera individual, sino por el dueño de la fábrica.
De otro lado, el progreso técnico que conllevó a la
utilización de herramientas y maquinarias en el proceso de producción, hizo que
los trabajadores poco a poco fueran desplazados y en consecuencia desempleados.
En el mercado desde la visión de Shumpeter se introducen cambios a partir de
nuevas relaciones entre el mercado, el capital y el trabajo generando con ello
la creación de nuevos productos, nuevos procesos, nuevas formas de penetración
del mercado, nuevas formas de materias primas, y nuevas formas de organización
industrial.[2] Todo
ello lleva a que el mercado, ahora al ritmo impuesto por el cambio técnico y
tecnológico, avance aceleradamente a la expansión del mercado más allá de los mercados
regionales y se abran las fronteras nacionales, configurándose el comercio
internacional y las relaciones exteriores.
1.2 La configuración de las relaciones de poder
en el contexto internacional
El mercado privado no se desarrolla solamente en la
proximidad, sino en la larga distancia. Emerge la época del capitalismo
comercial. El capitalismo intermedia entre dos mercados que no se comunican
directamente. Los precios son muy bajos allí donde el producto es abundante y
donde el producto es escaso los precios aumentan significativamente. El capital
entonces se encarga de llevar a los mercados más lejanos posibles por ultramar,
los productos escasos en tales regiones para cobrar por ellos y de esta manera
generar riqueza.
Los países con un avanzado desarrollo capitalista
desarrollaron su economía de manera endógena, a partir de los mercados de
proximidad, una vez el progreso técnico se da, este mercado se abre al exterior
y comienza una fase nueva del capitalismo.[3]
Sin embargo este proceso no fue lineal ni igual para los países de desarrollo
tardío. Al contrario estos últimos se abren a las relaciones capitalistas con
el exterior a partir de la división internacional del trabajo, especializándose
en la producción de materias primas, pero manteniendo una dependencia tecnológica
que impidió avanzar de manera rápida y significativa en el desarrollo de la
manufactura y la industria[4].
Las relaciones de América latina con el exterior,
se caracterizaron, desde la época misma de la Conquista, por ser desiguales,
inequitativas y dependientes. A este respecto Aldo Ferrer afirma: “Bajo el régimen colonial, las respuestas al
dilema del desarrollo en el mundo global fueron proporcionadas por las
metrópolis en su propio beneficio. Los intereses locales en Iberoamérica nunca
conformaron, como sucedió en las posesiones británicas de América del Norte,
grupos de poder orientados a una inserción externa compatible con el desarrollo
endógeno y la ampliación de oportunidades”[5].
Posteriormente en la época de independencia este
mismo autor señala: “… Los países
latinoamericanos estuvieron más empeñados en defender su integridad territorial
y resolver los conflictos políticos internos que en formular respuestas
distintas al dilema de su desarrollo en el mundo global. Sólo a partir de los
últimos decenios del siglo XIX la globalización impactó profundamente en las
economías latinoamericanas e inauguró una nueva etapa de su desarrollo. El
desarrollo del ferrocarril y la navegación a vapor provocó una gran rebaja de
los fletes terrestres y marítimos. Esto facilitó la incorporación del cono sur
de Sudamérica y otros espacios abiertos al mercado mundial. La diversificación
y el crecimiento del comercio impulsaron las corrientes migratorias
internacionales y las inversiones extranjeras para el desarrollo de la
infraestructura y la producción exportable de los nuevos protagonistas del
orden global. Fue a partir de entonces que se expandió rápidamente el comercio
exterior, se incorporaron capitales extranjeros en gran escala y, en varios
países, ingresaron centenares de miles de inmigrantes”. (Ibid Ferrer.)
En la fase de crecimiento hacia afuera de las
economías nacionales de América Latina, en donde predominó un concepto liberal
económico, establecieron dos modelos de
desarrollo identificados por la CEPAL y señalados por Ferrer. “Por
un lado, estaba el enclave exportador desvinculado del conjunto de la economía
y de la sociedad. En éste, el progreso técnico penetra sólo en el sector
vinculado al mercado mundial, mientras la mayor parte de la actividad económica
continúa operando con las técnicas y niveles de productividad tradicionales.
México era el ejemplo de este estilo de desarrollo. Por otro, figuraban los
países en los cuales la actividad exportadora derrama su influencia en el
conjunto de la economía y la sociedad. Argentina era el paradigma de este
modelo de crecimiento hacia afuera.”.
El primer modelo de desarrollo también evidenciado
en Colombia, intensificó un desarrollo desigual y heterogéneo en las diferentes
regiones del país, elemento que con los factores sociales y culturales
intensificaron también una inserción a la modernidad lenta e irregular,
desigual, hibrida y compleja. La
modernidad aquí se entiende no solo como el progreso técnico y tecnológico,
sino como la adopción de valores, actitudes y comportamientos propios de la
racionalidad moderna.
Una vez finaliza el período del crecimiento
liderado por las exportaciones de productos primarios, las relaciones de poder
a nivel internacional ya se configuraban por el binomio centro periferia,
siendo estos últimos países con un bajo nivel de desarrollo industrial y bajo
progreso técnico.
1.3 Las soluciones a las crisis económicas
capitalistas y los paradigmas de la economía.
Como se evidenció en los párrafos anteriores, las
relaciones exteriores de los países subdesarrollados estuvieron enmarcadas en una
fase de crecimiento hacia afuera, en consonancia con un modelo político y
económico liberal, sin haber tenido en primera instancia un desarrollo
endógeno, que les hubiera permitido tener un mejor papel en el momento de
inserción al comercio internacional. El
modelo de crecimiento económico hacia afuera se agota, trae consigo una crisis
económica y en este contexto surge un nuevo paradigma de desarrollo, en donde
el Estado empieza a ser protagonista fundamental en el desarrollo económico. [6]
La depresión de los años treinta condujo al
desplome del sistema multilateral de comercio y pagos y al desmonte del patrón
oro. La reacción de los centros industriales, como Gran Bretaña, fue el de la
protección inmediata de los mercados internos. [7].
Los precios de los productos primarios se derrumbaron trayendo como
consecuencia una grave afectación a los países de América Latina, que se habían
insertado al orden mundial como proveedores de alimentos y materias primas. La
mayor parte de los países latinoamericanos entraron en cesación de pagos
externos durante los años treinta. En ese contexto la división internacional
del trabajo ya no permitió más el desarrollo económico, y se pensó en el modelo
de Sustitución de Importaciones MSI, como respuesta a la crisis.
a.)
Paradigma
más Estado menos Mercado: Modelos de sustitución de importaciones en América latina
El Estado asume roles que eran inexistentes antes
de la crisis, a través de la creación de políticas públicas[8]
dirigidas a la creación y puesta en marcha de incentivos fiscales, crediticios
y de protección comercial a la industria nacional. [9]
En este paradigma el mercado ya no pudo actuar solo, bajo el presupuesto
clásico del mejor asignador de recursos, y el estado debía intervenir en la
economía para garantizar un desarrollo nacional.
Este modelo duró como paradigma durante dos décadas
a partir de su adopción en los 60´s. Sin embargo, dicho modelo al final de la
década de los 80´s fue duramente criticado por corrientes de pensamiento neoliberal
que quisieron establecer nuevamente el paradigma de más mercado y menos Estado,
adoptando principios del liberalismo clásico pero adaptándolos a una nueva fase
del capitalismo en donde le hegemonía del sector financiero comienza a delinearse
y estructurarse como nueva relación de poder entre los países desarrollados y
aquellos subdesarrollados. Las críticas
al modelo se relacionaban con que la intervención del Estado en la economía
había generado una dinámica de sectores rentistas, patrimonialistas, burocráticos
y clientelistas que no permitían el desarrollo económico.
No obstante, es necesario resaltar que el modelo
liderado por la Comisión económica para América Latina CEPAL, no se agotó, por
razones económicas, sino por el fracaso
del modelo político caracterizado por: Empresarios industriales con lógica
rentista, sindicatos que no negociaron el tema de la productividad, y con lógicas de acción deficitarias para el
presupuesto nacional, entre otras razones. En este modelo cepalino la industrialización
se concibe no como una etapa sino como
condición permanente para el desarrollo. El proceso de industrialización es un
proceso permanente en el tiempo y en la medida de que la industria se
fortalezca internamente está en capacidad de competir con los nuevos mercados
internacionales.
b.)
Paradigma
más Mercado menos Estado- modelo neoliberal
En los años 70, reaparece la crisis económica y se
evidencia con el petróleo, la crisis de la deuda externa, y la crisis las
políticas keynesianas. En este contexto se asume ahora al mercado nuevamente
como el mejor asignador de los recursos, pero ahora en este contexto ya existen
Organismos internacionales como FMI y BM que en situación de ventaja por el
aumento de la deuda externa de los
países latinoamericanos, empiezan a definir el tipo de políticas que se deben
aplicar, según ellos para la superación de la crisis.[10]
De esta manera los estados nacionales pierden completamente la autonomía para
el manejo de sus economías y se disponen a hacer los ajustes estructurales que
los organismos exigen sin importar el costo social que implicaban esas medidas
que pueden resumirse en: Liberación de mercados, Políticas públicas dirigidas a
la disciplina fiscal, focalización del gasto, impuestos neutrales,
privatización y descentralización fiscal, así como límites al mercado, como
Banca central independiente, sistema presupuestal jerarquizado. [11].
Este modelo tiene su expresión en el llamado Consenso de Washington y que en el
caso de Colombia empieza a operar a partir de 1991, época de la apertura
económica y paradójicamente época de la promulgación de una nueva Constitución
Política con una carta de derechos muy amplia, pero poco materializable por las
limitaciones presupuestales, la reducción del gasto social y el desmonte de
derechos favoreciendo las dinámicas del mercado ahora en fase financiera, según
lo que se observa luego de 18 años de vigencia.
2.
El
subdesarrollo en América Latina: ¿Proceso de modernización
inconcluso?¿modernidad insuficiente?
“La
propagación universal del progreso técnico desde Los países originarios al
resto del mundo han sido relativamente lenta e irregular” (Prebisch, 1951, p. 1)[12].
En esta misma línea de la cita de Prebisch, García
señala que: “Mientras la inserción
internacional, de los países subdesarrollados es débil, precaria e insostenible
en el tiempo, el efecto sobre la posibilidad de acumulación (ahorro) de los
ingresos va a ser muy bajo. El ingreso no se reinvierte para generar
productividad sino que se utiliza en la ostentación y el consumo. Estas
economías no logran desarrollarse internamente y su relación con los demás
países se enmarca en las relaciones de
dependencia centro periferia. “[13]
Recojo estas dos citas porque en ellas subyacen
algunas ideas importantes para comentar:
·
La propagación del progreso técnico es lento e
irregular supone un concepto de modernización
que parte de la idea de una estructura material que permita el desarrollo
técnico y tecnológico como condición sine qua non para la generación de
productividad. Este progreso técnico en los países subdesarrollados ha sido
insuficiente y además dependiente.
·
Pero además, no solo es suficiente una base
material de modernización, sino que el desarrollo implica también una base de
racionalidad moderna que se expresa en la cultura y que permite lo que se ha
llamado aquí como modernidad. Una
de las problemáticas del subdesarrollo en América latina ha tenido que ver con
un componente cultural que no asumió la racionalidad económica moderna, y que
genero que en las épocas de aumento del ingreso, éste no fuera reinvertido para
generar productividad, sino que se utilizaba en la ostentación y el consumo.
En consecuencia, es posible aseverar, que el
problema del Subdesarrollo sobrepasa los límites del análisis económico y
político y necesita alimentarse de los análisis sociológicos y antropológicos
de nuestras sociedades. Más allá de profundizar en este tema que sobrepasa los
intereses del ensayo, es posible sostener que ante tal realidad los paradigmas
de la economía seguirán teniendo resultados pobres para nuestros países,
mientras no se piense la realidad desde la especificidad histórica e hibrida de
la consolidación de nuestros Estados nacionales.
2.1 El subdesarrollo y las variables sistémicas que lo alimentan
En el análisis económico entonces se hace necesario
tener una mirada sistémica de la realidad latinoamericana y en eso los aportes
de Ferrer son importantes:
·
El problema de la concentración de la riqueza,
desde el momento mismo de la colonia hasta nuestros días.[14]
En Colombia el problema de la concentración de uno de los activos más
importantes de la economía como es la Tierra[15].
·
El problema de la estratificación social a lo
que se le suma la heterogeneidad cultural y étnica que ha sido escenario de
años de discriminación y subyugación.
·
El régimen político, caracterizado por un Estado
débil, permeado por intereses rentistas, burocrático, en sentido peyorativo,
clientelista y muchas veces corrupto.
·
Variables económicas caracterizadas por una baja
capacidad de formación de ahorro y, sobre todo, una tendencia crónica al
consumo conspicuo y al despilfarro de recursos
Elementos todos que en el contexto latinoamericano
han incidido en diferentes grados en la configuración de economías duales y
Estados débiles. En el caso colombiano, la perspectiva se empeora con el largo
conflicto armado interno y el narcotráfico, que siendo noticias día a día
distraen la atención de los ciudadanos frente a la toma de decisiones de
política pública que se están tomando en la nueva fase del capitalismo
financiero y en el marco de la adopción de las medidas neoliberales.
2.2 El mercado y el Estado como paradigmas del
desarrollo económico son insuficientes
Hoy en día el paradigma dominante de la economía es
el neoliberalismo, sin embargo han surgido nuevas escuelas de pensamiento
económico, que retoman en el problema del mercado, el Estado y la sociedad
desde el estructuralismo, el institucionalismo o neo institucionalismo y otras
corrientes que esperan aportar a la economía.
De esta manera en los ensayos y bibliografía
reciente subyace una premisa según la cual la relación Estado y mercado ya no
se propone en términos de primacía del uno u el otro, sino en términos modelos
mixtos en los cuales el Estado reduce la incertidumbre a través de la creación
de reglas (instituciones) que permitan la operación del mercado.
Sin embargo, la pregunta que surge es si en la fase
actual en la que nos encontramos hemos superado la primacía del mercado sobre
el Estado, o si por el contrario, nos estamos enfrentando un discurso que
esconde aun la primacía del Mercado (ahora predominantemente financiero) sobre
el Estado, pero ahora con un nuevo discurso del desarrollo basado en la premisa
de atacar el subdesarrollo y los problemas de este como la pobreza, el
desempleo, la informalidad a partir del capital humano, del capital físico, del
capital natural y del capital regional.
Sobre estos conceptos se trae a colación las
definiciones de Adolfo Sánchez[16]
Capital
humano.
Destacan las políticas universales en los rubros de salud, educación y vivienda
mediante los cuales los grupos más atrasados mejoran sus capacidades, con
énfasis en los estados más rezagados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca,
Campeche, Yucatán, Veracruz, Hidalgo y
Puebla, que reportan la mayor cantidad de municipios en condiciones de pobreza
absoluta (con un alto índice de riesgo nutricional y mortalidad); será
necesario también revisar el diseño de algunos programas sociales como PROCAMPO
y Oportunidades, para hacerlos más eficientes en la lucha contra la pobreza, mediante
estrategias de apoyo al patrimonio familiar (vivienda con servicios básicos) y
a proyectos productivos sustentados con modalidades de capital social, pero
alejados de prácticas clientelares o corporativas.
Capital
físico y de inversión. El impulso a programas específicos como los dirigidos a las
micro, pequeñas y medianas empresas, y a la infraestructura básica requerida
por comunidades de difícil acceso (carreteras y caminos rurales), para mejorar
los términos de intercambio entre el sector agrícola y el resto de la economía,
lo que implica el aumento de los ingresos fiscales y del gasto público, así
como mayor y mejor coordinación intergubernamental.
Capital
natural.
El cual debe tomar en cuenta el cuidado de ecosistemas a lo largo y ancho del
país para garantizar su sustentabilidad,
su aprovechamiento en proyectos, como los ecoturísticos, y aun el apoyo estatal
para garantizar ingresos por cuidados y servicios ambientales a los
propietarios o usufructuarios de los recursos naturales; se debe igualmente
avanzar en la asignación de responsabilidades sociales, sectoriales y
territoriales por su uso.
Desarrollo
regional.
Debe promoverse con el objetivo de reducir las brechas entre los distintos
niveles territoriales del país, con adaptación a procesos globales, con
preferencia de modelos endógenos para lograr el éxito, aprovechando las
ventajas de los procesos de descentralización, así como con el fortalecimiento
de los gobiernos y la creciente participación de las sociedades locales en el
diseño y evaluación de políticas y programas de desarrollo
Los conceptos anteriores, están evidenciando un
cambio muy importante que tiene su incidencia más directa en el tema de la protección
social. A lo largo del ensayo se ha visto que existen problemas estructurales
que definen la débil inserción de las economías latinoamericanas al comercio
internacional, problemas que se evidencian en un aumento de la pobreza. Ante
esta realidad lo que se esperaría es una modelo de desarrollo que ataque la
raíz de ese problema y que corresponde al problema de la inequitativa
distribución de los activos (capital, Tierra y trabajo). Llama la atención
entonces que ese problema de pobreza pretenda ser resuelto, sin las reformas
estructurales agrarias, laborales y de ingresos, necesarias para la superación
de la pobreza, el fortalecimiento de las economías nacionales y la mejor
inserción en el comercio internacional.
Al contrario de este tipo de soluciones, el actual
discurso y con él las actuales políticas, se han centrado en la superación de
la pobreza y el subdesarrollo a través de políticas de Estado que sin
intervenir demasiado en el mercado, configuren un capital humano, social a
partir de políticas de salud y educación que si bien tienen un efecto
importante en el largo plazo, en el corto plazo nos enfrentan a continuar con
sociedades estratificadas socialmente, con ingresos polarizados y con derechos
convertidos en servicios, ahora a merced de la cantidad de ingresos que
disponga un individuos para acceder a ellos.
3.
La deuda social de los países subdesarrollados
En este aspecto retomo la pregunta de Alcides Jiménez
en su texto: ¿Cuál es el alcance de la política social frente a la pobreza
y a la desigualdad generada por la política económica que concentra la riqueza
en pocas manos?[17]
Lo
observado a lo largo del texto evidencia que frente a los paradigmas de la
economía, el problema no se reduce a una concepción economicista del
desarrollo. Y por esa razón es que es importante democratizar el tema de la
política económica puesto que este se ha convertido con el paradigma dominante
en un asunto de técnicos y tecnócratas cuando el impacto de estas políticas está
afectando es a la población en general, pero sobre todo a la rural, a la étnica
y a la población urbana excluida del desarrollo, a las cuales no se les
pregunta sobre el mismo. Al contrario las utilizan como banderas políticas
electorales y luego las dejan a merced de las políticas tecnocráticas.
Arriba
se señalaba, que no solamente era importante resolver los problemas
estructurales de la pobreza a través de la redistribución de los activos de la
economía, sino que aquí se señala también la importancia de un modelo de
protección social proporcional a la deuda social histórica con las poblaciones
vulnerables de los países. [18] América
latina y especialmente Colombia no lograron un modelo de Protección Social
universalista como si lo tuvo Europa.
En
Europa los modelos de protección social de corte Bismarkiano[19], se
desarrollaron a plenitud en la medida en que la población se encontraba
económicamente activa se encontraba trabajando y cotizando al sistema de
seguridad social. De este punto pasaron a un modelo de protección social
Universalista (o de Beveridge según la denominación citada en Giraldo), en la
que el sistema de protección no solamente es de aseguramiento, vía cotización,
sino asistencia pública para garantizar la universalidad de los derechos
sociales.
Por su
parte América Latina tuvo un modelo de protección social basada en el
aseguramiento, pero este nunca tránsito a la vía del universalismo, entre otras
razones porque sólo el 20% de la Población económicamente activa era
asalariada. El resto de la población accede a los derechos sociales pero por la
vía del asistencialismo, sujeto al manejo clientelar del régimen político. Esta
situación se convierte también en un problema estructural sin resolver, como
los mencionados a lo largo del ensayo.
En ese
marco de protección social, nos encontramos ahora con una política económica
que reduce el gasto social y que salto del modelo de aseguramiento al modelo
denominado por Giraldo denominado Neoasistencial en el cual los derechos
sociales se convierten en servicios, salen de la esfera del derecho laboral y
pasan al derecho comercial o contractual. La salud y la educación por ejemplo
se promueven como servicios que pueden ser provistos o por el sector público o
privado pero que tienen que autofinanciarse y entrar a jugar en la lógica del
mercado. La población pobre por su parte es objeto de asistencia a través de la
focalización y con ello el subsidio a la demanda.
3.1 La afectación del gasto social según el paradigma económico
imperante.
En Colombia la implementación del nuevo paradigma
económico neoliberal y la adopción de un modelo de protección neo asistencial han
traído graves afectaciones:
·
El desempleo, al finalizar la década de los noventa, el más
alto que se haya registrado en toda la historia de la Encuesta Nacional de
Hogares (""ENH), a lo largo de 26 años, fue del 19,5% en 1999,
doblando el nivel de 1991, y para el sector rural el aumento en la tasa de
desempleo fue más acentuado, al pasar del 4% en 1991 al 11% en 1999, es decir, multiplicándose
2,75 veces.
·
La tasa de desempleo de mujeres jóvenes (12-24 años) se
remontó del 15% en 1992 al 40,6% en el 2000.
·
La tasa global de participación en el mercado laboral
aumentó 2 puntos porcentuales entre 1991-2000, con mayor aceleración en el
segundo quinquenio, pues aumentó 4 puntos en 1995-2000, con disminución de
escolaridad por deserción educativa de los estudiantes para refugiarse en las
actividades informales.
·
La migración interna por desplazamiento forzoso acumuló los
2 millones de personas entre 1985-2000, y en el 2002 ya superaba los 2,7
millones, en una progresión desenfrenada, ya que de 89.000 desplazados en 1995
se pasó a 317.400 en el 2000 y a más de 400.000 en el 2002.
·
El número de pobres
con un nivel de ingresos por debajo de la línea de pobreza, se incrementó en
4,1 millones de personas en 1991-2000, para totalizar 24,6 millones de
colombianos en esa condición en el 2000, que representaron el 59,6% de la
población total (41,2 millones) en ese año.
·
El aumento de la desigualdad de ingresos fue impresionante:
en el 2000, el 10% más rico (decil 10) percibía 77 veces más ingreso que el 10%
más pobre (decil 1), mientras que en 1991 ese decil 10 percibía 30 veces más
ingreso que el decil 1 de la distribución; se trata de un resultado apenas
lógico si se tiene en cuenta que ese 10% más pobre perdió más de la mitad de su
participación en el ingreso total en el período, pues redujo en más de la mitad
su participación, del 1,3% en 1991 al 0,6% en el 2000.
·
La precarización laboral aumentó, por cuanto la población
ocupada en el sector informal en toda la economía pasó del 55% al 61% en la
década, pero la informalización para los más pobres (decil 1 de la
distribución) alcanzó al 92,5% de la población ocupada[20]
·
la precarización de la relación laboral y la tendencia a la
desaparición de los derechos laborales: En el informe
Bienestar y Macroeconomía 2002-2006 se señala que: “se cumplieron quince años de aprobación de la ley 50 de 1990, la
reforma laboral más ambiciosa de la historia colombiana, enmarcada en un
proceso reformista dirigido a preparar al país para el cambio de modelo y la
apertura económica. Para estimular la discusión de dicha reforma se hicieron
muchas promesas, con el argumento de que reduciendo la inflexibilidad del mercado
laboral se crearían muchos puestos de trabajo y la tasa de desempleo llegaría a
los niveles internacionales, alrededor del 5%.”; promesa que hasta le fecha
no se ha cumplido y se continua teniendo tasas de desempleo por encima del 10%.
3.2 El surgimiento
del nuevo concepto de protección social: Capital humano
“El énfasis que se ha asignado al
capital humano – en particular al desarrollo de la destreza y la capacidad
productiva de toda la población – ha contribuido a suavizar y humanizar la
concepción del desarrollo. A pesar de ello, cabe preguntar si el hecho de
reconocer la importancia del “capital humano” ayudará a comprender la
relevancia de los seres humanos en el proceso de desarrollo.” [21]
Esta
cita de Amartya Sen, pone de manifiesto que reconocer la importancia del
capital humano no agota la posibilidad de un modelo de desarrollo diferente que
combine otros elementos para avanzar en erradicación de la pobreza, el
crecimiento económico y el progreso técnico. No es suficiente entonces Un estado
encargado únicamente del desarrollo de políticas de educación y salud, mientras
la riqueza y los activos de la economía siguen estando concentrados. Se
requiere humanizar el desarrollo, trascender el economicismo establecido
durante las diferentes fases del capitalismo.
Conclusión
Los autores trabajados y según la relación establecida
aquí nos muestra que las respuestas adecuadas a la globalización no incluyen
solamente la política económica en sentido estricto, sino que incorporan temas
políticos que deben apuntar a la resolución de los problemas estructurales y
sistémicos como la reforma institucional y política, la reforma agraria, la
integración regional para aumentar la competitividad a nivel internacional, así
como la redistribución de los activos concentrados en pocas manos en las
sociedades subdesarrolladas. El desafío corresponde a la democratización de la
política económica y su exclusión de las esferas técnicas y tecnocráticas de
los países.
El
progreso técnico y el desarrollo desde la perspectiva capitalista sino se ha
adoptado e introyectado una racionalidad moderna. En nuestros países conviven
el arcaísmo y la modernidad y eso nos ha generado un factor cultural híbrido
que puede condicionar en mayor o menor medida el desarrollo desde la
perspectiva económica. En ese sentido el desafío es a la realización de
estudios a profundidad que den cuenta de esas variables sociológicas y
antropológicas con el fin de proponer modelos de desarrollo propios y auténticos sin la copia idéntica y
atemporal a la que nos han acostumbrado las elites políticas de otros modelos que
funcionan pero con características sociales, políticas y culturales diferentes
a las de nosotros.
[1] “El
proceso histórico de formación del mundo moderno puede analizarse desde tres
ángulos: i) la intensificación del esfuerzo acumulativo mediante la elevación
del ahorro de ciertas colectividades; ii) la ampliación del horizonte de
posibilidades técnicas; y iii) el aumento de la parte de la población con
acceso a los nuevos patrones de consumo”. FURTADO
Celso (1998), “El nuevo capitalismo”, Revista
de la CEPAL- número
extraordinario, octubre.
[2]
Notas de Clase.
[3]
En los países desarrollados y específicamente en Estados unidos, luego de la
primera guerra mundial, Estados Unidos despunta en el desarrollo económico con una nueva forma de creación de mercado.
Consiste en la producción en masa y en
escala. Para ello la teoría del taylorismo como organización científica del
trabajo, tuvo su expresión en el mercado del automóvil, es decir con el
FORDISMO: en síntesis este modelo consistía en aumentar la productividad a
través de dicha organización científica del trabajo (parametrización de
procesos, tiempos y movimientos y panificación) y aumentar los ingresos de los
trabajadores, para que estos mismos demanden los automóviles que se producían y
de esta manera se ampliaba la demanda y se mantenía un equilibrio en la
producción. La calidad de vida de los trabajadores mejoraba y se convertía en
una masa salarial importante para la implementación del Estado de Bienestar.
Posteriormente con la crisis del keynesianismo y del fordismo el estado del
Bienestar entra en crisis. Notas de clases.
[4]
La respuesta generalizada de estos países al dilema del desarrollo en la
economía global de la época fue la adhesión al sistema de división
internacional del trabajo liderado por la potencia hegemónica y las demás
potencias industriales. De este modo, la participación de América Latina en la
difusión internacional del progreso técnico se limitó a la producción primaria
exportable, a algún grado de transformación de la misma y a la infraestructura.
Dentro de estos moldes se registró un proceso de modernización que abarcó las
principales ciudades, las redes de transporte y comunicaciones y los estilos de
vida de los sectores asociados a los núcleos dinámicos del crecimiento. Esta
modernización no incorporó a la mayor parte de la población latinoamericana”. Ferrer, Aldo. “América Latina y la globalización,” Universidad de Buenos
Aires. Revista de la Cepal. Número
extraordinario, octubre.
[5] Ibid.
[6]
En el contexto internacional: “Las dos
guerras mundiales de la primera mitad del siglo XX y la crisis de los años
treinta revelaron los límites del crecimiento hacia afuera. Entre 1914 y 1945
se interrumpió el proceso de globalización de la economía mundial. El comercio
internacional, las corrientes de capitales y los movimientos migratorios no
recuperaron los niveles previos a la primera guerra mundial”. Ibid.
[7]
Establecieron regímenes preferenciales de comercio con los países de su zona de
influencia y controlaron los movimientos de capitales
[8] Las políticas públicas han desempeñado un papel relevante
en la promoción del desarrollo social. En varios países la reducción o
contención de la pobreza se ha logrado con el apoyo eficaz del Estado. Durante
la década pasada, en América Latina se activaron distintas iniciativas que,
entre otras acciones, comprendían la entrega de dinero para apoyar la formación
del presupuesto familiar y en algunos países el ajuste de los montos de las
pensiones y jubilaciones fue determinante para explicar lo ocurrido con la
incidencia de la pobreza. Medina, Fernando. (2001).” La pobreza en América Latina: desafío para el nuevo
milenio
[9]
Estas políticas tienen como objetivo reducir la incertidumbre y el riesgo.
Prebisch y la Cepal no propendieron nunca por la perpetuación de la protección,
sino por el fortalecimiento de la industrial hasta el momento en que puedan
competir internacionalmente.
[10] “El cambio que han sufrido en los últimos tiempos las estrategias
de desarrollo de la mayor parte de los países latinoamericanos, con el objeto
de dar primacía al mercado como instancia asignadora de recursos y orientadora
de la economía, ha significado una neutralización creciente de los incentivos
de política comercial. Una evaluación de los resultados de las desregulaciones
comerciales y de la coherencia de las políticas implementadas, indica que a
nivel regional las consecuencias sobre el crecimiento económico y la
transformación productiva hasta el momento han sido poco satisfactorias. Ni la
formación de capital ni la productividad global muestran un desempeño
alentador.” Ferrer, Aldo. “América
Latina y la globalización,” Universidad de Buenos Aires. Revista de la Cepal. Número extraordinario,
octubre.
[11]
Notas de Clase Fundamentos de Política Social. MEP. PUJ Primer semestre de 2009
[12]
Ocampo, José Antonio. “Raul Prebisch y la agenda del desarrollo en los albores
del Siglo XXI.
[13]
Nota de Clase Marzo de 2009. Economía política del Gasto social.
[14] En América latina: “En materia distributiva, con frecuencia se alude a la región como una de
las más inequitativas del mundo. La alta concentración del ingreso muestra una
enorme rigidez y esta característica se percibe como un rasgo estructural que
se ha acentuado ante las modalidades de desarrollo adoptadas.2 En la mayoría de
los países el coeficiente de Gini supera 0.453 y durante el decenio anterior la
desigualdad continuó aumentando en gran parte de las zonas urbanas.”. Medina, Fernando.
(2001).” La
pobreza en América Latina: desafío para el nuevo milenio
[15] Según el CID en su informe BIENESTAR Y MACROECONOMIA 2002-
2006. CAPITULO 2. CRECIMIENTO CONCENTRADO E INEQUITATIVO: “1.) La mayor
proporción de propietarios (55,6%) y de predios (56,8%) corresponde a una
estructura de micro y minifundios menores de 3 hectáreas. Estos propietarios
disponen del 1,7% del territorio registrado catastralmente. 2.) En el otro
extremo, los 2.428 propietarios, públicos y privados, poseen 44 millones de
hectáreas, equivalentes al 53,5% del territorio. El promedio es de 18.093
hectáreas por propietario, o un territorio 6 mil veces más grande que el
minifundio de 3 hectáreas al que aspiran 2,3 millones de colombianos. La alta
concentración de la tierra es escandalosa y nada tiene que ver con el ideario
liberal de los siglos dieciocho y diecinueve. Desde el punto de vista de la
distribución de la tierra, Colombia es una sociedad pre-liberal. 3. ) Hay una
estructura de mediana propiedad, entre 20 y 100 hectáreas, compuesta por
402.155 propietarios y 12 millones de hectáreas. En este tipo de extensiones es
posible lograr explotaciones eficientes.”
[16] SÁNCHEZ A.
Adolfo (2006), “Crecimiento económico, desigualdad y pobreza: Una reflexión a
partir de Kusnetz”, Problemas del Desarrollo, Vol. 37, nº 145, abril-junio.
[17] GOMEZ J.
Alcides (2003) “Colombia: el contexto de la desigualdad y la pobreza rural en
los noventa”, Cuadernos de Economía,
nº 38, Primer Semestre 2003.
[18] A este respecto
Giraldo señala: “Los derechos sociales
están ligados a la construcción de Sistemas de Protección Social(…):
"Vivir protegido o protegida no es solo una conquista social o un logro de
gobiernos: es exigible como imperativo de la ciudadanía." (CEPAL 2006,
14). Nacieron como respuesta del Estado a los conflictos obrero-patronales de
mediados del siglo XIX en Europa y Estados Unidos. El dilema era si el Estado a
nombre del capital se comprometía a una guerra a muerte contra los
trabajadores, o si reconocía los derechos de los trabajadores, que es lo que se
hizo a finales del siglo XIX con el Estado de Bienestar bismarkiano. Nacieron
los seguros sociales (pensiones,
salud, invalidez) y una legislación social que reconociera los derechos del
trabajo. Después de la segunda guerra mundial los derechos se extendieron a
todos los ciudadanos. Esa extensión de los derechos se amplió hasta mediados de
la década del setenta en el siglo XX, momento a partir del cual comienza el
recorte de los derechos, y se marca el fin de la extensión de la ciudadanía. En
GIRALDO, César. CIUDADANÍA Y DERECHOS SOCIALES Esap, noviembre 2006
[19]
Este modelo surge en Europa en el estado de Bienestar y su origen radica en los
movimientos sociales que reclamaron derechos laborales con base en los cuales
se montaron sistemas de cotización para el acceso a los derechos de cada
persona. Notas de clase. Fundamentos de Política Social Primer semestre MEP PUJ
2009
[20]
Tomado de Jiménez, Alcides. OP. Cit.
[21] SEN Amartya (1998), “Las teorías del
desarrollo a principios del siglo XXI”, Cuadernos
de Economía, v. XVII, nº 29, segundo semestre.
1.
SEN
Amartya (1998), “Las teorías del desarrollo a principios del siglo XXI”, Cuadernos de Economía, v. XVII, nº 29,
segundo semestre.
2.
Notas
de clase. Fundamentos de Política Social Primer semestre MEP PUJ 2009
3.
GOMEZ J. Alcides (2003) “Colombia: el contexto de la desigualdad y
la pobreza rural en los noventa”, Cuadernos
de Economía, nº 38, Primer Semestre 2003.
4.
SÁNCHEZ A. Adolfo (2006), “Crecimiento económico, desigualdad y
pobreza: Una reflexión a partir de Kusnetz”, Problemas del Desarrollo, Vol. 37,
nº 145, abril-junio.
5.
CID en su informe BIENESTAR Y MACROECONOMIA 2002-
2006. CAPITULO 2. CRECIMIENTO CONCENTRADO E INEQUITATIVO
6. Medina, Fernando.
(2001).” La
pobreza en América Latina: desafío para el nuevo milenio
7.
Ferrer, Aldo. “América Latina y la
globalización,” Universidad
de Buenos Aires. Revista de la Cepal. Número extraordinario, octubre.
8. Ocampo,
José Antonio. “Raul Prebisch y la agenda del desarrollo en los albores del
Siglo XXI.
9.
GIRALDO, César. CIUDADANÍA Y
DERECHOS SOCIALES Esap, noviembre 2006
10.
FURTADO Celso (1998), “El nuevo capitalismo”, Revista de la CEPAL-
número extraordinario, octubre.
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