lunes, 23 de abril de 2012




UNA MIRADA HISTÓRICA Y HOLÍSTICA AL DESARROLLO DEL CAPITALISMO, LA CONFIGURACIÓN DEL SUBDESARROLLO Y LA IMPLICACIÓN DE ESTE EN LA CRECIENTE DEUDA SOCIAL DE AMERICA LATINA


*Lizbeth Alpargatero Ulloa
Politóloga
 1 de abril de 2009
Introducción
                              
1.       El desarrollo capitalista
1.1    El papel del estado en el desarrollo capitalista. El papel del mercado en el desarrollo capitalista
1.2    La configuración de las relaciones de poder en el contexto internacional
1.3    Las soluciones a las crisis económicas capitalistas y los paradigmas de la economía.
2.       El subdesarrollo en América Latina: ¿Proceso de modernización inconcluso?¿modernidad insuficiente?
2.1    el subdesarrollo  y las variables sistémicas que lo alimentan
2.2    El mercado y el Estado como paradigmas del desarrollo económico son insuficientes
3.       La deuda social de los países subdesarrollados
3.1    la afectación del gasto social según el paradigma económico imperante.
3.2    El surgimiento del nuevo concepto de protección social: Capital humano.
Conclusión

INTRODUCCIÓN

E
l desarrollo del capitalismo fue un proceso para las sociedades avanzadas de tipo lineal y progresivo. Los países acumularon años de experiencia, aciertos y desaciertos en la configuración de la sociedad moderna y capitalista. A medida que el capitalismo avanzaba y se extendía, se encontraron y pusieron en marcha paradigmas económicos que en sus contextos históricos políticos, económicos y sociales les permitieron avanzar en el desarrollo; pero cuando estos paradigmas se agotaban, nuevos modelos se imponían y  continuaba así el desarrollo de las fases del capitalismo.

Sin embargo, para las sociedades aún en desarrollo, periféricas o simplemente subdesarrolladas, el tránsito por la vía del progreso, la modernidad y la modernización lejos de ser lineal y progresivo ha estado caracterizado por la disparidad, la hibridación, el dualismo estructural y la configuración de relaciones de dependencia cada vez más agudas, a medida que el capitalismo y el mercado avanza a fases subsiguientes.

Para América latina el subdesarrollo radicó en su débil inserción al mercado internacional; cuando el capitalismo se encontraba en su fase comercial, posteriormente,  con la fase del capitalismo financiero, América latina profundiza las brechas entre los escasos logros de desarrollo y la realidad inocultable de los enormes problemas derivados de la dependencia económica y tecnológica. 

Hoy en día, la región, algunos países en mayor o menor medida, se encuentra sumida en el graves crisis económicas, déficit fiscales, incrementos significativos de la deuda externa, situaciones a las que se les suma una subyugación a las disposiciones de Organismos Internacionales que conscientes de su posición de acreedores,  dirigen e imponen recetarios de manejo de política fiscal y monetaria, que continúan profundizando los problemas del subdesarrollo y dependencia económica. Lo anterior, en detrimento del desarrollo interno de los países, de la contracción excesiva del gasto social y del desmonte de los derechos sociales y económicos paradójicamente adquiridos en el marco de las tensiones generadas por el mismo capitalismo y que fueron conquistas sociales que ahora parecen ser  eliminadas con el discurso de un nuevo paradigma de desarrollo y con la promesa también de un nuevo paradigma de protección social.

En el presente ensayo me propongo dar una mirada general a los elementos históricos que se creen más pertinentes para analizar el subdesarrollo de América Latina y de esta manera entender la implicación del neoliberalismo frente a la creciente deuda social. Esta mirada necesariamente recoge los conceptos en relación mercado Estado y sociedad.

1.       El desarrollo capitalista

La sociedad moderna capitalista se funda a partir de una racionalidad económica  específica, que corresponde a la actividad de la producción de la riqueza de las naciones.  Trayendo a colación a Polanyi, la sociedad moderna es una sociedad mercantil, en el sentido de que la totalidad de la producción de la riqueza se realiza como producción de mercancías. Este estatus lo tiene, la tierra, el trabajo y el capital, en tanto objetos de intercambio, y se construye institucionalmente y en el marco de la configuración de los Estados Nación como entes políticos y económicos.

Adam Smith padre de la economía moderna señalaba que la riqueza de las sociedades dependía de la proporción de la sociedad que está dedicada a la producción de riqueza, entendida esta como la producción de bienes y más adelante servicios, y por otro lado, de la manera en que la población desarrolla sus talentos, su capacidades, habilidades y destrezas en el desarrollo y producción de la misma riqueza. En este sentido la sociedades modernas surgen en el momento en que superan la producción de bienes y servicios para la subsistencia y entran a la fase de productividad, esto es la fase en la que el excedente de la producción se reinvierte para la creación de mayor riqueza.  De esta manera las naciones modernas fueron avanzando en la división de trabajo, como forma de organización social de la producción, generando con ello la movilidad de los bienes, recursos, de los mismos hombres y de los conocimientos y saberes adquiridos en la producción. Esta movilidad permitió el avance del progreso técnico, el acceso a nuevos patrones de consumo por parte de la población y con ello al aumento en la capacidad de ahorro. [1]

Este proceso que tiene su escenario de desarrollo el taller[i], no se da de manera armoniosa y equitativa. Al contrario, la sociedad moderna se caracteriza por una relación marcada por la asimetría y la desigualdad, puesto que el ingreso producido por las mercancías enunciadas tierra, capital y trabajo, traducidas en renta, ganancia y producto, no se distribuyen de manera equitativa y armoniosa. La sociedad moderna entonces tiene como elemento estructurante la tensión social. Así las cosas el Estado moderno, no se desarrolla solo a partir de una nueva forma de racionalidad económica, sino a partir de cuatro elementos definitorios: el monopolio legítimo de la fuerza, el monopolio de la justicia, monopolio de la tributación y la legitimidad política de dichos monopolios.

1.1  El papel del Estado en el desarrollo capitalista. El papel del mercado en el desarrollo capitalista

Sobre el Estado

El Estado, en el marco del capitalismo  define su papel a partir del control y manejo de la tensión social, producida por el proceso de distribución de la riqueza y de los ingresos, pero adicionalmente asume la provisión de bienes públicos. El deber del ente estatal radica en la provisión de los mismos, mientras que el deber de los ciudadanos, es el  de pagar impuestos por ellos. El Estado así se convierte en proveedor de Bienes políticos (seguridad, justicia, etc,) bienes sociales y bienes de infraestructura, a medida que el desarrollo y el progreso técnico se generaban por el aumento de la productividad, el intercambio entre diferentes región, la movilidad del capital, la expansión del comercio, la creación de la moneda y la división del trabajo.

El Estado se funda en los principios del liberalismo político y económico y en el marco de instituciones que facilitan el desarrollo del capital y el desarrollo del individuo como actor racional del mercado y del Estado. La maximización de los beneficios y la reducción de los costos se constituyen en la premisa fundamental sobre la cual se desarrollo la interacción social. La democracia asume dichas premisas y las materializa en los derechos civiles y políticos, en los derechos sociales y económicos y mucho más adelante en los derechos de tercera y cuarta generación.

Sobre el mercado

El mercado es la esfera en donde los individuos racionales maximizadores de sus beneficios venden sus mercancías, obtienen máximas ganancias y esperan que todo lo producido sea vendido bajo el presupuesto de un equilibrio, entre la oferta y la demanda.  El mercado entonces se concentra en la producción de bienes privados bajo la regulación proporcionada por la mano invisible del mercado.  En otras palabras, el mercado es el mejor asignador de los recursos, el mayor beneficio individual, conduce al mayor beneficio colectivo.

Un elemento adicional al trabajador y su habilidad para la producción de bienes para la generación de productividad en la sociedad moderna es  la organización del trabajo en un mismo tiempo y lugar de un conjunto de trabajadores en un proceso de producción a partir de la especialización pero bajo una sola dirección o gerencia. Este proceso generó una relación asimétrica en el entendido de que la apropiación del excedente de producción no es para los trabajadores de manera individual, sino por el dueño de la fábrica.

De otro lado, el progreso técnico que conllevó a la utilización de herramientas y maquinarias en el proceso de producción, hizo que los trabajadores poco a poco fueran desplazados y en consecuencia desempleados. En el mercado desde la visión de Shumpeter se introducen cambios a partir de nuevas relaciones entre el mercado, el capital y el trabajo generando con ello la creación de nuevos productos, nuevos procesos, nuevas formas de penetración del mercado, nuevas formas de materias primas, y nuevas formas de organización industrial.[2] Todo ello lleva a que el mercado, ahora al ritmo impuesto por el cambio técnico y tecnológico, avance aceleradamente a la expansión del mercado más allá de los mercados regionales y se abran las fronteras nacionales, configurándose el comercio internacional y las relaciones exteriores.       

1.2   La configuración de las relaciones de poder en el contexto internacional

El mercado privado no se desarrolla solamente en la proximidad, sino en la larga distancia. Emerge la época del capitalismo comercial. El capitalismo intermedia entre dos mercados que no se comunican directamente. Los precios son muy bajos allí donde el producto es abundante y donde el producto es escaso los precios aumentan significativamente. El capital entonces se encarga de llevar a los mercados más lejanos posibles por ultramar, los productos escasos en tales regiones para cobrar por ellos y de esta manera generar riqueza.

Los países con un avanzado desarrollo capitalista desarrollaron su economía de manera endógena, a partir de los mercados de proximidad, una vez el progreso técnico se da, este mercado se abre al exterior y comienza una fase nueva del capitalismo.[3] Sin embargo este proceso no fue lineal ni igual para los países de desarrollo tardío. Al contrario estos últimos se abren a las relaciones capitalistas con el exterior a partir de la división internacional del trabajo, especializándose en la producción de materias primas, pero manteniendo una dependencia tecnológica que impidió avanzar de manera rápida y significativa en el desarrollo de la manufactura y la industria[4].

Las relaciones de América latina con el exterior, se caracterizaron, desde la época misma de la Conquista, por ser desiguales, inequitativas y dependientes. A este respecto Aldo Ferrer afirma: “Bajo el régimen colonial, las respuestas al dilema del desarrollo en el mundo global fueron proporcionadas por las metrópolis en su propio beneficio. Los intereses locales en Iberoamérica nunca conformaron, como sucedió en las posesiones británicas de América del Norte, grupos de poder orientados a una inserción externa compatible con el desarrollo endógeno y la ampliación de oportunidades[5].

Posteriormente en la época de independencia este mismo autor señala: “… Los países latinoamericanos estuvieron más empeñados en defender su integridad territorial y resolver los conflictos políticos internos que en formular respuestas distintas al dilema de su desarrollo en el mundo global. Sólo a partir de los últimos decenios del siglo XIX la globalización impactó profundamente en las economías latinoamericanas e inauguró una nueva etapa de su desarrollo. El desarrollo del ferrocarril y la navegación a vapor provocó una gran rebaja de los fletes terrestres y marítimos. Esto facilitó la incorporación del cono sur de Sudamérica y otros espacios abiertos al mercado mundial. La diversificación y el crecimiento del comercio impulsaron las corrientes migratorias internacionales y las inversiones extranjeras para el desarrollo de la infraestructura y la producción exportable de los nuevos protagonistas del orden global. Fue a partir de entonces que se expandió rápidamente el comercio exterior, se incorporaron capitales extranjeros en gran escala y, en varios países, ingresaron centenares de miles de inmigrantes”. (Ibid Ferrer.)

En la fase de crecimiento hacia afuera de las economías nacionales de América Latina, en donde predominó un concepto liberal económico, establecieron  dos modelos de desarrollo identificados por la CEPAL y señalados por Ferrer.  Por un lado, estaba el enclave exportador desvinculado del conjunto de la economía y de la sociedad. En éste, el progreso técnico penetra sólo en el sector vinculado al mercado mundial, mientras la mayor parte de la actividad económica continúa operando con las técnicas y niveles de productividad tradicionales. México era el ejemplo de este estilo de desarrollo. Por otro, figuraban los países en los cuales la actividad exportadora derrama su influencia en el conjunto de la economía y la sociedad. Argentina era el paradigma de este modelo de crecimiento hacia afuera.”.

El primer modelo de desarrollo también evidenciado en Colombia, intensificó un desarrollo desigual y heterogéneo en las diferentes regiones del país, elemento que con los factores sociales y culturales intensificaron también una inserción a la modernidad lenta e irregular, desigual, hibrida  y compleja. La modernidad aquí se entiende no solo como el progreso técnico y tecnológico, sino como la adopción de valores, actitudes y comportamientos propios de la racionalidad moderna.

Una vez finaliza el período del crecimiento liderado por las exportaciones de productos primarios, las relaciones de poder a nivel internacional ya se configuraban por el binomio centro periferia, siendo estos últimos países con un bajo nivel de desarrollo industrial y bajo progreso técnico. 

1.3   Las soluciones a las crisis económicas capitalistas y los paradigmas de la economía.

Como se evidenció en los párrafos anteriores, las relaciones exteriores de los países subdesarrollados estuvieron enmarcadas en una fase de crecimiento hacia afuera, en consonancia con un modelo político y económico liberal, sin haber tenido en primera instancia un desarrollo endógeno, que les hubiera permitido tener un mejor papel en el momento de inserción al comercio internacional.  El modelo de crecimiento económico hacia afuera se agota, trae consigo una crisis económica y en este contexto surge un nuevo paradigma de desarrollo, en donde el Estado empieza a ser protagonista fundamental en el desarrollo económico. [6]
La depresión de los años treinta condujo al desplome del sistema multilateral de comercio y pagos y al desmonte del patrón oro. La reacción de los centros industriales, como Gran Bretaña, fue el de la protección inmediata de los mercados internos. [7]. Los precios de los productos primarios se derrumbaron trayendo como consecuencia una grave afectación a los países de América Latina, que se habían insertado al orden mundial como proveedores de alimentos y materias primas. La mayor parte de los países latinoamericanos entraron en cesación de pagos externos durante los años treinta. En ese contexto la división internacional del trabajo ya no permitió más el desarrollo económico, y se pensó en el modelo de Sustitución de Importaciones MSI, como respuesta a la crisis.

a.)    Paradigma más Estado menos Mercado: Modelos de sustitución de importaciones en América latina

El Estado asume roles que eran inexistentes antes de la crisis, a través de la creación de políticas  públicas[8] dirigidas a la creación y puesta en marcha de incentivos fiscales, crediticios y de protección comercial a la industria nacional. [9] En este paradigma el mercado ya no pudo actuar solo, bajo el presupuesto clásico del mejor asignador de recursos, y el estado debía intervenir en la economía para garantizar un desarrollo nacional.

Este modelo duró como paradigma durante dos décadas a partir de su adopción en los 60´s. Sin embargo, dicho modelo al final de la década de los 80´s fue duramente criticado por corrientes de pensamiento neoliberal que quisieron establecer nuevamente el paradigma de más mercado y menos Estado, adoptando principios del liberalismo clásico pero adaptándolos a una nueva fase del capitalismo en donde le hegemonía del sector financiero comienza a delinearse y estructurarse como nueva relación de poder entre los países desarrollados y aquellos subdesarrollados.  Las críticas al modelo se relacionaban con que la intervención del Estado en la economía había generado una dinámica de sectores rentistas, patrimonialistas, burocráticos y clientelistas que no permitían el desarrollo económico. 

No obstante, es necesario resaltar que el modelo liderado por la Comisión económica para América Latina CEPAL, no se agotó, por razones económicas,  sino por el fracaso del modelo político caracterizado por: Empresarios industriales con lógica rentista, sindicatos que no negociaron el tema de la productividad,  y con lógicas de acción deficitarias para el presupuesto nacional, entre otras razones. En este modelo cepalino la industrialización se concibe no como una etapa sino  como condición permanente para el desarrollo. El proceso de industrialización es un proceso permanente en el tiempo y en la medida de que la industria se fortalezca internamente está en capacidad de competir con los nuevos mercados internacionales.

b.)    Paradigma más Mercado menos Estado- modelo neoliberal

En los años 70, reaparece la crisis económica y se evidencia con el petróleo, la crisis de la deuda externa, y la crisis las políticas keynesianas. En este contexto se asume ahora al mercado nuevamente como el mejor asignador de los recursos, pero ahora en este contexto ya existen Organismos internacionales como FMI y BM que en situación de ventaja por el aumento de la deuda externa  de los países latinoamericanos, empiezan a definir el tipo de políticas que se deben aplicar, según ellos para la superación de la crisis.[10] De esta manera los estados nacionales pierden completamente la autonomía para el manejo de sus economías y se disponen a hacer los ajustes estructurales que los organismos exigen sin importar el costo social que implicaban esas medidas que pueden resumirse en: Liberación de mercados, Políticas públicas dirigidas a la disciplina fiscal, focalización del gasto, impuestos neutrales, privatización y descentralización fiscal, así como límites al mercado, como Banca central independiente, sistema presupuestal jerarquizado. [11]. Este modelo tiene su expresión en el llamado Consenso de Washington y que en el caso de Colombia empieza a operar a partir de 1991, época de la apertura económica y paradójicamente época de la promulgación de una nueva Constitución Política con una carta de derechos muy amplia, pero poco materializable por las limitaciones presupuestales, la reducción del gasto social y el desmonte de derechos favoreciendo las dinámicas del mercado ahora en fase financiera, según lo que se observa luego de 18 años de vigencia.

2.       El subdesarrollo en América Latina: ¿Proceso de modernización inconcluso?¿modernidad insuficiente?

La propagación universal del progreso técnico desde Los países originarios al resto del mundo han sido relativamente lenta e irregular” (Prebisch, 1951, p. 1)[12].
En esta misma línea de la cita de Prebisch, García señala que: “Mientras la inserción internacional, de los países subdesarrollados es débil, precaria e insostenible en el tiempo, el efecto sobre la posibilidad de acumulación (ahorro) de los ingresos va a ser muy bajo. El ingreso no se reinvierte para generar productividad sino que se utiliza en la ostentación y el consumo. Estas economías no logran desarrollarse internamente y su relación con los demás países se enmarca en las relaciones  de dependencia centro periferia. [13]

Recojo estas dos citas porque en ellas subyacen algunas ideas  importantes para comentar:

·         La propagación del progreso técnico es lento e irregular supone un concepto de modernización que parte de la idea de una estructura material que permita el desarrollo técnico y tecnológico como condición sine qua non para la generación de productividad. Este progreso técnico en los países subdesarrollados ha sido insuficiente y además dependiente.
·         Pero además, no solo es suficiente una base material de modernización, sino que el desarrollo implica también una base de racionalidad moderna que se expresa en la cultura y que permite lo que se ha llamado aquí como modernidad. Una de las problemáticas del subdesarrollo en América latina ha tenido que ver con un componente cultural que no asumió la racionalidad económica moderna, y que genero que en las épocas de aumento del ingreso, éste no fuera reinvertido para generar productividad, sino que se utilizaba en la ostentación y el consumo.

En consecuencia, es posible aseverar, que el problema del Subdesarrollo sobrepasa los límites del análisis económico y político y necesita alimentarse de los análisis sociológicos y antropológicos de nuestras sociedades. Más allá de profundizar en este tema que sobrepasa los intereses del ensayo, es posible sostener que ante tal realidad los paradigmas de la economía seguirán teniendo resultados pobres para nuestros países, mientras no se piense la realidad desde la especificidad histórica e hibrida de la consolidación de nuestros Estados nacionales.

2.1   El subdesarrollo  y las variables sistémicas que lo alimentan

En el análisis económico entonces se hace necesario tener una mirada sistémica de la realidad latinoamericana y en eso los aportes de Ferrer son importantes:

·         El problema de la concentración de la riqueza, desde el momento mismo de la colonia hasta nuestros días.[14] En Colombia el problema de la concentración de uno de los activos más importantes de la economía como es la Tierra[15].
·         El problema de la estratificación social a lo que se le suma la heterogeneidad cultural y étnica que ha sido escenario de años de discriminación y subyugación.
·         El régimen político, caracterizado por un Estado débil, permeado por intereses rentistas, burocrático, en sentido peyorativo, clientelista y muchas veces corrupto.
·         Variables económicas caracterizadas por una baja capacidad de formación de ahorro y, sobre todo, una tendencia crónica al consumo conspicuo y al despilfarro de recursos
Elementos todos que en el contexto latinoamericano han incidido en diferentes grados en la configuración de economías duales y Estados débiles. En el caso colombiano, la perspectiva se empeora con el largo conflicto armado interno y el narcotráfico, que siendo noticias día a día distraen la atención de los ciudadanos frente a la toma de decisiones de política pública que se están tomando en la nueva fase del capitalismo financiero y en el marco de la adopción de las medidas neoliberales.

2.2   El mercado y el Estado como paradigmas del desarrollo económico son insuficientes

Hoy en día el paradigma dominante de la economía es el neoliberalismo, sin embargo han surgido nuevas escuelas de pensamiento económico, que retoman en el problema del mercado, el Estado y la sociedad desde el estructuralismo, el institucionalismo o neo institucionalismo y otras corrientes que esperan aportar a la economía.

De esta manera en los ensayos y bibliografía reciente subyace una premisa según la cual la relación Estado y mercado ya no se propone en términos de primacía del uno u el otro, sino en términos modelos mixtos en los cuales el Estado reduce la incertidumbre a través de la creación de reglas (instituciones) que permitan la operación del mercado.

Sin embargo, la pregunta que surge es si en la fase actual en la que nos encontramos hemos superado la primacía del mercado sobre el Estado, o si por el contrario, nos estamos enfrentando un discurso que esconde aun la primacía del Mercado (ahora predominantemente financiero) sobre el Estado, pero ahora con un nuevo discurso del desarrollo basado en la premisa de atacar el subdesarrollo y los problemas de este como la pobreza, el desempleo, la informalidad a partir del capital humano, del capital físico, del capital natural y del capital regional.

Sobre estos conceptos se trae a colación las definiciones de Adolfo Sánchez[16]



Capital humano. Destacan las políticas universales en los rubros de salud, educación y vivienda mediante los cuales los grupos más atrasados mejoran sus capacidades, con énfasis en los estados más rezagados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Campeche,  Yucatán, Veracruz, Hidalgo y Puebla, que reportan la mayor cantidad de municipios en condiciones de pobreza absoluta (con un alto índice de riesgo nutricional y mortalidad); será necesario también revisar el diseño de algunos programas sociales como PROCAMPO y Oportunidades, para hacerlos más eficientes en la lucha contra la pobreza, mediante estrategias de apoyo al patrimonio familiar (vivienda con servicios básicos) y a proyectos productivos sustentados con modalidades de capital social, pero alejados de prácticas clientelares o corporativas.
Capital físico y de inversión. El impulso a programas específicos como los dirigidos a las micro, pequeñas y medianas empresas, y a la infraestructura básica requerida por comunidades de difícil acceso (carreteras y caminos rurales), para mejorar los términos de intercambio entre el sector agrícola y el resto de la economía, lo que implica el aumento de los ingresos fiscales y del gasto público, así como mayor y mejor coordinación intergubernamental.
Capital natural. El cual debe tomar en cuenta el cuidado de ecosistemas a lo largo y ancho del país para garantizar  su sustentabilidad, su aprovechamiento en proyectos, como los ecoturísticos, y aun el apoyo estatal para garantizar ingresos por cuidados y servicios ambientales a los propietarios o usufructuarios de los recursos naturales; se debe igualmente avanzar en la asignación de responsabilidades sociales, sectoriales y territoriales por su uso.
Desarrollo regional. Debe promoverse con el objetivo de reducir las brechas entre los distintos niveles territoriales del país, con adaptación a procesos globales, con preferencia de modelos endógenos para lograr el éxito, aprovechando las ventajas de los procesos de descentralización, así como con el fortalecimiento de los gobiernos y la creciente participación de las sociedades locales en el diseño y evaluación de políticas y programas de desarrollo

Los conceptos anteriores, están evidenciando un cambio muy importante que tiene su incidencia más directa en el tema de la protección social. A lo largo del ensayo se ha visto que existen problemas estructurales que definen la débil inserción de las economías latinoamericanas al comercio internacional, problemas que se evidencian en un aumento de la pobreza. Ante esta realidad lo que se esperaría es una modelo de desarrollo que ataque la raíz de ese problema y que corresponde al problema de la inequitativa distribución de los activos (capital, Tierra y trabajo). Llama la atención entonces que ese problema de pobreza pretenda ser resuelto, sin las reformas estructurales agrarias, laborales y de ingresos, necesarias para la superación de la pobreza, el fortalecimiento de las economías nacionales y la mejor inserción en el comercio internacional.

Al contrario de este tipo de soluciones, el actual discurso y con él las actuales políticas, se han centrado en la superación de la pobreza y el subdesarrollo a través de políticas de Estado que sin intervenir demasiado en el mercado, configuren un capital humano, social a partir de políticas de salud y educación que si bien tienen un efecto importante en el largo plazo, en el corto plazo nos enfrentan a continuar con sociedades estratificadas socialmente, con ingresos polarizados y con derechos convertidos en servicios, ahora a merced de la cantidad de ingresos que disponga un individuos para acceder a ellos.  









3.      La deuda social de los países subdesarrollados

En este aspecto retomo la pregunta de Alcides Jiménez en su texto: ¿Cuál es el alcance de la política social frente a la pobreza y a la desigualdad generada por la política económica que concentra la riqueza en pocas manos?[17]

Lo observado a lo largo del texto evidencia que frente a los paradigmas de la economía, el problema no se reduce a una concepción economicista del desarrollo. Y por esa razón es que es importante democratizar el tema de la política económica puesto que este se ha convertido con el paradigma dominante en un asunto de técnicos y tecnócratas cuando el impacto de estas políticas está afectando es a la población en general, pero sobre todo a la rural, a la étnica y a la población urbana excluida del desarrollo, a las cuales no se les pregunta sobre el mismo. Al contrario las utilizan como banderas políticas electorales y luego las dejan a merced de las políticas tecnocráticas.

Arriba se señalaba, que no solamente era importante resolver los problemas estructurales de la pobreza a través de la redistribución de los activos de la economía, sino que aquí se señala también la importancia de un modelo de protección social proporcional a la deuda social histórica con las poblaciones vulnerables de los países. [18] América latina y especialmente Colombia no lograron un modelo de Protección Social universalista como si lo tuvo Europa.

En Europa los modelos de protección social de corte Bismarkiano[19], se desarrollaron a plenitud en la medida en que la población se encontraba económicamente activa se encontraba trabajando y cotizando al sistema de seguridad social. De este punto pasaron a un modelo de protección social Universalista (o de Beveridge según la denominación citada en Giraldo), en la que el sistema de protección no solamente es de aseguramiento, vía cotización, sino asistencia pública para garantizar la universalidad de los derechos sociales. 

Por su parte América Latina tuvo un modelo de protección social basada en el aseguramiento, pero este nunca tránsito a la vía del universalismo, entre otras razones porque sólo el 20% de la Población económicamente activa era asalariada. El resto de la población accede a los derechos sociales pero por la vía del asistencialismo, sujeto al manejo clientelar del régimen político. Esta situación se convierte también en un problema estructural sin resolver, como los mencionados a lo largo del ensayo.

En ese marco de protección social, nos encontramos ahora con una política económica que reduce el gasto social y que salto del modelo de aseguramiento al modelo denominado por Giraldo denominado Neoasistencial en el cual los derechos sociales se convierten en servicios, salen de la esfera del derecho laboral y pasan al derecho comercial o contractual. La salud y la educación por ejemplo se promueven como servicios que pueden ser provistos o por el sector público o privado pero que tienen que autofinanciarse y entrar a jugar en la lógica del mercado. La población pobre por su parte es objeto de asistencia a través de la focalización y con ello el subsidio a la demanda.  

3.1   La afectación del gasto social según el paradigma económico imperante.

En Colombia la implementación del nuevo paradigma económico neoliberal y la adopción de un modelo de protección neo asistencial han traído graves afectaciones:
·         El desempleo, al finalizar la década de los noventa, el más alto que se haya registrado en toda la historia de la Encuesta Nacional de Hogares (""ENH), a lo largo de 26 años, fue del 19,5% en 1999, doblando el nivel de 1991, y para el sector rural el aumento en la tasa de desempleo fue más acentuado, al pasar del 4% en 1991 al 11% en 1999, es decir, multiplicándose 2,75 veces.
·         La tasa de desempleo de mujeres jóvenes (12-24 años) se remontó del 15% en 1992 al 40,6% en el 2000.
·         La tasa global de participación en el mercado laboral aumentó 2 puntos porcentuales entre 1991-2000, con mayor aceleración en el segundo quinquenio, pues aumentó 4 puntos en 1995-2000, con disminución de escolaridad por deserción educativa de los estudiantes para refugiarse en las actividades informales.
·         La migración interna por desplazamiento forzoso acumuló los 2 millones de personas entre 1985-2000, y en el 2002 ya superaba los 2,7 millones, en una progresión desenfrenada, ya que de 89.000 desplazados en 1995 se pasó a 317.400 en el 2000 y a más de 400.000 en el 2002.
·          El número de pobres con un nivel de ingresos por debajo de la línea de pobreza, se incrementó en 4,1 millones de personas en 1991-2000, para totalizar 24,6 millones de colombianos en esa condición en el 2000, que representaron el 59,6% de la población total (41,2 millones) en ese año.
·         El aumento de la desigualdad de ingresos fue impresionante: en el 2000, el 10% más rico (decil 10) percibía 77 veces más ingreso que el 10% más pobre (decil 1), mientras que en 1991 ese decil 10 percibía 30 veces más ingreso que el decil 1 de la distribución; se trata de un resultado apenas lógico si se tiene en cuenta que ese 10% más pobre perdió más de la mitad de su participación en el ingreso total en el período, pues redujo en más de la mitad su participación, del 1,3% en 1991 al 0,6% en el 2000.
·         La precarización laboral aumentó, por cuanto la población ocupada en el sector informal en toda la economía pasó del 55% al 61% en la década, pero la informalización para los más pobres (decil 1 de la distribución) alcanzó al 92,5% de la población ocupada[20]
·         la precarización de la relación laboral y la tendencia a la desaparición de los derechos laborales: En el informe Bienestar y Macroeconomía 2002-2006 se señala que: “se cumplieron quince años de aprobación de la ley 50 de 1990, la reforma laboral más ambiciosa de la historia colombiana, enmarcada en un proceso reformista dirigido a preparar al país para el cambio de modelo y la apertura económica. Para estimular la discusión de dicha reforma se hicieron muchas promesas, con el argumento de que reduciendo la inflexibilidad del mercado laboral se crearían muchos puestos de trabajo y la tasa de desempleo llegaría a los niveles internacionales, alrededor del 5%.”; promesa que hasta le fecha no se ha cumplido y se continua teniendo tasas de desempleo por encima del 10%.

  
3.2  El surgimiento del nuevo concepto de protección social: Capital humano

El énfasis que se ha asignado al capital humano – en particular al desarrollo de la destreza y la capacidad productiva de toda la población – ha contribuido a suavizar y humanizar la concepción del desarrollo. A pesar de ello, cabe preguntar si el hecho de reconocer la importancia del “capital humano” ayudará a comprender la relevancia de los seres humanos en el proceso de desarrollo.” [21]

Esta cita de Amartya Sen, pone de manifiesto que reconocer la importancia del capital humano no agota la posibilidad de un modelo de desarrollo diferente que combine otros elementos para avanzar en erradicación de la pobreza, el crecimiento económico y el progreso técnico. No es suficiente entonces Un estado encargado únicamente del desarrollo de políticas de educación y salud, mientras la riqueza y los activos de la economía siguen estando concentrados. Se requiere humanizar el desarrollo, trascender el economicismo establecido durante las diferentes fases del capitalismo.


Conclusión

Los autores trabajados y según la relación establecida aquí nos muestra que las respuestas adecuadas a la globalización no incluyen solamente la política económica en sentido estricto, sino que incorporan temas políticos que deben apuntar a la resolución de los problemas estructurales y sistémicos como la reforma institucional y política, la reforma agraria, la integración regional para aumentar la competitividad a nivel internacional, así como la redistribución de los activos concentrados en pocas manos en las sociedades subdesarrolladas. El desafío corresponde a la democratización de la política económica y su exclusión de las esferas técnicas y tecnocráticas de los países.

El progreso técnico y el desarrollo desde la perspectiva capitalista sino se ha adoptado e introyectado una racionalidad moderna. En nuestros países conviven el arcaísmo y la modernidad y eso nos ha generado un factor cultural híbrido que puede condicionar en mayor o menor medida el desarrollo desde la perspectiva económica. En ese sentido el desafío es a la realización de estudios a profundidad que den cuenta de esas variables sociológicas y antropológicas con el fin de proponer modelos de desarrollo propios  y auténticos sin la copia idéntica y atemporal a la que nos han acostumbrado las elites políticas de otros modelos que funcionan pero con características sociales, políticas y culturales diferentes a las de nosotros.


[1] “El proceso histórico de formación del mundo moderno puede analizarse desde tres ángulos: i) la intensificación del esfuerzo acumulativo mediante la elevación del ahorro de ciertas colectividades; ii) la ampliación del horizonte de posibilidades técnicas; y iii) el aumento de la parte de la población con acceso a los nuevos patrones de consumo”. FURTADO Celso (1998), “El nuevo capitalismo”, Revista de la CEPAL- número extraordinario, octubre.

[2] Notas de Clase.
[3] En los países desarrollados y específicamente en Estados unidos, luego de la primera guerra mundial, Estados Unidos despunta en el desarrollo económico  con una nueva forma de creación de mercado. Consiste en la producción en masa  y en escala. Para ello la teoría del taylorismo como organización científica del trabajo, tuvo su expresión en el mercado del automóvil, es decir con el FORDISMO: en síntesis este modelo consistía en aumentar la productividad a través de dicha organización científica del trabajo (parametrización de procesos, tiempos y movimientos y panificación) y aumentar los ingresos de los trabajadores, para que estos mismos demanden los automóviles que se producían y de esta manera se ampliaba la demanda y se mantenía un equilibrio en la producción. La calidad de vida de los trabajadores mejoraba y se convertía en una masa salarial importante para la implementación del Estado de Bienestar. Posteriormente con la crisis del keynesianismo y del fordismo el estado del Bienestar entra en crisis. Notas de clases.
[4] La respuesta generalizada de estos países al dilema del desarrollo en la economía global de la época fue la adhesión al sistema de división internacional del trabajo liderado por la potencia hegemónica y las demás potencias industriales. De este modo, la participación de América Latina en la difusión internacional del progreso técnico se limitó a la producción primaria exportable, a algún grado de transformación de la misma y a la infraestructura. Dentro de estos moldes se registró un proceso de modernización que abarcó las principales ciudades, las redes de transporte y comunicaciones y los estilos de vida de los sectores asociados a los núcleos dinámicos del crecimiento. Esta modernización no incorporó a la mayor parte de la población latinoamericana”.  Ferrer, Aldo. “América Latina y la globalización,” Universidad de Buenos Aires. Revista de la Cepal. Número extraordinario, octubre.
[5] Ibid.
[6] En el contexto internacional: “Las dos guerras mundiales de la primera mitad del siglo XX y la crisis de los años treinta revelaron los límites del crecimiento hacia afuera. Entre 1914 y 1945 se interrumpió el proceso de globalización de la economía mundial. El comercio internacional, las corrientes de capitales y los movimientos migratorios no recuperaron los niveles previos a la primera guerra mundial”. Ibid.
[7] Establecieron regímenes preferenciales de comercio con los países de su zona de influencia y controlaron los movimientos de capitales
[8] Las políticas públicas han desempeñado un papel relevante en la promoción del desarrollo social. En varios países la reducción o contención de la pobreza se ha logrado con el apoyo eficaz del Estado. Durante la década pasada, en América Latina se activaron distintas iniciativas que, entre otras acciones, comprendían la entrega de dinero para apoyar la formación del presupuesto familiar y en algunos países el ajuste de los montos de las pensiones y jubilaciones fue determinante para explicar lo ocurrido con la incidencia de la pobreza. Medina, Fernando. (2001).” La pobreza en América Latina: desafío para el nuevo milenio
[9] Estas políticas tienen como objetivo reducir la incertidumbre y el riesgo. Prebisch y la Cepal no propendieron nunca por la perpetuación de la protección, sino por el fortalecimiento de la industrial hasta el momento en que puedan competir internacionalmente.
[10]El cambio que han sufrido en los últimos tiempos las estrategias de desarrollo de la mayor parte de los países latinoamericanos, con el objeto de dar primacía al mercado como instancia asignadora de recursos y orientadora de la economía, ha significado una neutralización creciente de los incentivos de política comercial. Una evaluación de los resultados de las desregulaciones comerciales y de la coherencia de las políticas implementadas, indica que a nivel regional las consecuencias sobre el crecimiento económico y la transformación productiva hasta el momento han sido poco satisfactorias. Ni la formación de capital ni la productividad global muestran un desempeño alentador.Ferrer, Aldo. “América Latina y la globalización,” Universidad de Buenos Aires. Revista de la Cepal. Número extraordinario, octubre.
[11] Notas de Clase Fundamentos de Política Social. MEP. PUJ Primer semestre de 2009
[12] Ocampo, José Antonio. “Raul Prebisch y la agenda del desarrollo en los albores del Siglo XXI.
[13] Nota de Clase Marzo de 2009. Economía política del Gasto social.
[14] En América latina: “En materia distributiva, con frecuencia se alude a la región como una de las más inequitativas del mundo. La alta concentración del ingreso muestra una enorme rigidez y esta característica se percibe como un rasgo estructural que se ha acentuado ante las modalidades de desarrollo adoptadas.2 En la mayoría de los países el coeficiente de Gini supera 0.453 y durante el decenio anterior la desigualdad continuó aumentando en gran parte de las zonas urbanas.”. Medina, Fernando. (2001).” La pobreza en América Latina: desafío para el nuevo milenio
[15] Según el CID en su informe BIENESTAR Y MACROECONOMIA 2002- 2006. CAPITULO 2. CRECIMIENTO CONCENTRADO E INEQUITATIVO: “1.) La mayor proporción de propietarios (55,6%) y de predios (56,8%) corresponde a una estructura de micro y minifundios menores de 3 hectáreas. Estos propietarios disponen del 1,7% del territorio registrado catastralmente. 2.) En el otro extremo, los 2.428 propietarios, públicos y privados, poseen 44 millones de hectáreas, equivalentes al 53,5% del territorio. El promedio es de 18.093 hectáreas por propietario, o un territorio 6 mil veces más grande que el minifundio de 3 hectáreas al que aspiran 2,3 millones de colombianos. La alta concentración de la tierra es escandalosa y nada tiene que ver con el ideario liberal de los siglos dieciocho y diecinueve. Desde el punto de vista de la distribución de la tierra, Colombia es una sociedad pre-liberal. 3. ) Hay una estructura de mediana propiedad, entre 20 y 100 hectáreas, compuesta por 402.155 propietarios y 12 millones de hectáreas. En este tipo de extensiones es posible lograr explotaciones eficientes.”
[16] SÁNCHEZ A. Adolfo (2006), “Crecimiento económico, desigualdad y pobreza: Una reflexión a partir de Kusnetz”, Problemas del Desarrollo, Vol. 37, nº 145, abril-junio.

[17] GOMEZ J. Alcides (2003) “Colombia: el contexto de la desigualdad y la pobreza rural en los noventa”, Cuadernos de Economía, nº 38, Primer Semestre 2003.
[18]  A este respecto Giraldo señala: “Los derechos sociales están ligados a la construcción de Sistemas de Protección Social(…): "Vivir protegido o protegida no es solo una conquista social o un logro de gobiernos: es exigible como imperativo de la ciudadanía." (CEPAL 2006, 14). Nacieron como respuesta del Estado a los conflictos obrero-patronales de mediados del siglo XIX en Europa y Estados Unidos. El dilema era si el Estado a nombre del capital se comprometía a una guerra a muerte contra los trabajadores, o si reconocía los derechos de los trabajadores, que es lo que se hizo a finales del siglo XIX con el Estado de Bienestar bismarkiano. Nacieron los seguros sociales (pensiones, salud, invalidez) y una legislación social que reconociera los derechos del trabajo. Después de la segunda guerra mundial los derechos se extendieron a todos los ciudadanos. Esa extensión de los derechos se amplió hasta mediados de la década del setenta en el siglo XX, momento a partir del cual comienza el recorte de los derechos, y se marca el fin de la extensión de la ciudadanía. En GIRALDO, César. CIUDADANÍA Y DERECHOS SOCIALES Esap, noviembre 2006
[19] Este modelo surge en Europa en el estado de Bienestar y su origen radica en los movimientos sociales que reclamaron derechos laborales con base en los cuales se montaron sistemas de cotización para el acceso a los derechos de cada persona. Notas de clase. Fundamentos de Política Social Primer semestre MEP PUJ 2009
[20] Tomado de Jiménez, Alcides. OP. Cit.
[21] SEN Amartya (1998), “Las teorías del desarrollo a principios del siglo XXI”, Cuadernos de Economía, v. XVII, nº 29, segundo semestre.



BIBLIOGRAFÍA
1.       SEN Amartya (1998), “Las teorías del desarrollo a principios del siglo XXI”, Cuadernos de Economía, v. XVII, nº 29, segundo semestre.
2.       Notas de clase. Fundamentos de Política Social Primer semestre MEP PUJ 2009
3.       GOMEZ J. Alcides (2003) “Colombia: el contexto de la desigualdad y la pobreza rural en los noventa”, Cuadernos de Economía, nº 38, Primer Semestre 2003.
4.       SÁNCHEZ A. Adolfo (2006), “Crecimiento económico, desigualdad y pobreza: Una reflexión a partir de Kusnetz”, Problemas del Desarrollo, Vol. 37, nº 145, abril-junio.
5.       CID en su informe BIENESTAR Y MACROECONOMIA 2002- 2006. CAPITULO 2. CRECIMIENTO CONCENTRADO E INEQUITATIVO
6.       Medina, Fernando. (2001).” La pobreza en América Latina: desafío para el nuevo milenio
7.       Ferrer, Aldo. “América Latina y la globalización,” Universidad de Buenos Aires. Revista de la Cepal. Número extraordinario, octubre.
8.       Ocampo, José Antonio. “Raul Prebisch y la agenda del desarrollo en los albores del Siglo XXI.
9.        GIRALDO, César. CIUDADANÍA Y DERECHOS SOCIALES Esap, noviembre 2006
10.    FURTADO Celso (1998), “El nuevo capitalismo”, Revista de la CEPAL- número extraordinario, octubre.

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